medios, internet y política

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21 oct 2021

por Comando Evita

ilustración: Juli Farfala

Algunos Hitos

Lealtad, Maternidad y TV. Tres aniversarios y tres crisis en un día

El colectivo performático feminista y peronista, Comando Evita, comparte con Plaza sus inquietantes reflexiones sobre tres aniversarios yuxtapuestos durante el último 17 de octubre.

El  domingo 17 de octubre confluyeron en nuestro país tres celebraciones en las que lo político y lo afectivo se entrelazan hasta volverse una sola cosa: el día de la madre, el día de la lealtad y el día en que se llevó a cabo la primera transmisión televisiva en nuestro país, en el año 1951.

Son tres acontecimientos que este año se dan juntos y en los que podemos advertir una fuerte crisis identitaria. En esta época la televisión lucha por no sucumbir ante las plataformas de streaming. También el peronismo discute con intensidad en qué consiste la lealtad que se encuentra en el origen del movimiento; cuál es su vigencia y en torno a quién se ofrece esta virtud en su doble dimensión ético/política. Y el día de la madre... quién sabe cuántas fuerzas le quedan a esta fecha para resistir los embates de las teorías y prácticas feministas y lgbtiq+ (entre otras) que cuestionan esa manera de celebrar la maternidad como una cualidad de la mujer heterocis, de la familia patriarcal, con cartera, flores o electrodoméstico de regalo incluido. En estos tres acontecimientos hay otra cosa en común: una fuerte impronta del fundamento, de lo fundacional, de lo originario, de “la primera vez que”, nociones que no parecen encontrar un lugar donde acomodarse en esta época que vivimos.

La vida es tela, la vida es tele

Hace pocos días en una carta impresa y firmada de puño y letra, el presidente Alberto Fernandez se dirigió al pueblo argentino:

"El domingo 17 es el día de la familia. Celebremos. Y por la tarde, a partir de las 16, ahora que podemos, movilicémonos a todas las plazas para conmemorar esa gesta popular extraordinaria que fue el 17 de Octubre de 1945".

Pero, como señala el viejo dicho, a la invitación doble que hace el presidente, le faltan cinco para el peso. Hay un tercer aniversario que también podría haber formado parte de esa carta celebratoria y conmemorativa: el aniversario de la primera transmisión televisiva en Argentina, que sucedió el 17 de octubre de 1951 cuando se emitió el famoso discurso en el que Evita dice dos veces la famosa frase con la que anuncia que su vida se termina: “y aunque deje en el camino jirones de mi vida”.

En ese mismo discurso Evita habla del amor, de dar la vida por Perón, del agradecimiento, de cuánto le debe a la CGT, de las y los enemigos del pueblo y sin embargo, lo que todo el mundo recuerda es el tema de los jirones.

Se impone entonces la pregunta. ¿Por qué es justamente esa la frase que impregna con tanta fuerza la memoria de las y los argentinos?

Una respuesta posible dice: porque en algún sentido, ese discurso hace de Evita la primera “streamer” local. El discurso de esa mujer se transmitió en vivo ante un número impresionante de seguidoras/es apostadas/os, agolpadas/os en Plaza de Mayo. Evita hizo el primer vivo televisado del país. Es el discurso de una mujer que comienza hablando manso, con una voz que arranca pequeña y parece que pende de un hilo para llegar, en el final de la transmisión, a puntos de intensidad y de  histrionismo que hacen explotar el poder de la tele/transmisión en la Argentina, ese territorio que -como tan bien señala Osvaldo Lamborghini- es el país de la representación. 

En ese primer discurso en vivo vemos y escuchamos en blanco y negro que la vida de Evita se escapa, que llega a su fin, que se recorta y termina deshecha como se rompe una tela y queda hecha jirones. La vida de Evita es en definitiva, unos cuantos retazos, unos recortes, que van a dispersarse en el grueso del tejido político. El fin de la vida de Evita llega y es como unos retazos de tela que conservan, sin embargo, un poder mitológico: los jirones de su vida se convierten, efectivamente, en el nombre que se lleva como bandera a la victoria. Un triunfo digno del fénix que retorna y señala el porvenir.

El futuro será televisado

En esa primera transmisión de la TV, Evita nos habla de cómo su vida se consume. Pero por sobre todo, nos anuncia el futuro televisado. Evita nos dice que a partir de ese momento, los instantes cruciales de nuestras vidas, los momentos inolvidables, los que atesoramos, estarán siempre acompañados por la TV. La TV surge también en nuestro país como testigo privilegiado de los acontecimientos que irá reproduciendo primero a través de un único canal y unas pocas horas hasta llegar a la transmisión durante las 24 horas, en una multiplicidad de canales.

La televisión (visión a la distancia) separa a la conductora de su pueblo. A partir del 17 de octubre de 1951 los acontecimientos políticos comienzan a vivirse a la distancia. No estamos allí pero vemos lo que ocurre. La televisión produce distancia. Y también un velo, un modo de ver con una pantalla adelante.

La fundación

El 17 de Octubre de 1945 ocurre el momento fundacional del peronismo. “Gesta popular extraordinaria”, dice de la fecha el Presidente del partido Justicialista, Alberto Fernández en su carta. A pesar de esto, recordemos que al 17 de octubre se lo suele llamar “Día de la lealtad” o, más restrictivamente, “Día de la lealtad peronista”. La idea de “lealtad” es central en esta efeméride y se refiere a la movilización de trabajadoras y trabajadores que se concentraron aquel día en plaza de Mayo para pedir por la libertad del Coronel Perón. La multitud reunida fue tan persistente que Perón debió hablarles desde el balcón:  "Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo". dijo

Este discurso, de ribetes míticos y bíblicos es también fundacionista, es decir, se dirige al pueblo verdadero, grandioso, que será artífice de una nueva república, de una fiesta de la democracia. Es sin dudas, un discurso que se autoproclama originario y señala ese momento adánico y edénico que es el 17 de Octubre. El peronismo cuenta, también en su mito de origen, con una Eva mujer, “madre” del pueblo trabajador, futura jefa espiritual de la Nación. El fundacionismo característico de este primer peronismo se explicita, por supuesto en la institución de instituciones: la Fundación Eva Perón, ministerio de ministerios en donde se forjó el mítico bienestar del pueblo argentino que pasaría de generación en generación a través de historias familiares y anónimas: Evita me regaló un bicicleta, conocí el mar gracias a los torneos Evita, mi papá/tía/abuelo tenía una muñeca/tren/pelota que le dio Evita… Entre los muchos fetichismos que hay en el peronismo, es indudable que hay un fetichismo de la primera vez, un enamoramiento del origen, del fundamento y de la fundación. La pregunta es si en esta época hay espacio para este tipo de convicciones, de pensamientos, de construcción ético/política/comunicacional/mediática.

Más solo que Adán en el día de la madre

El día de la madre es una celebración que tiene lazos con el culto de la virgen María. Hay una fuerte impronta tradicional y conservadora en el hecho de homenajear a “la mujer” por sus capacidades reproductivas y de cuidado. Hay toda una idea del género y de la biología encriptadas allí. En los últimos años, vemos circular en las redes saludos algo más diversos: felicidades a todos los modos de maternar, feliz día a las madres, felicidades a los distintos modos de ser una familia.  Si volvemos al texto de la carta del presidente, veremos que él no dice “el domingo es el día de la madre” sino “el domingo es el día de la familia”. Hay muchas formas de ser madre, porque siempre puede haber más de una madre. O puede haber no madres, o madres. Como Evita, que decidió no tener hijas/os aunque protegió siempre a las y los más necesitadas/os. El chiste que le da título a esta última sección fue contado en televisión muchísimas veces. Es llamativo que el protagonista siempre sea Adán y nunca Eva, de quien tampoco habría genealogía ni madre con quien pasar el día. El chiste “más sola que Eva en el día de la madre/padre/familia” no existe. 

¿Será que ella no sufre la orfandad por ser mujer? ¿Será que no sufre la soledad Eva?

En el recorrido por estas tres celebraciones nos topamos con una Eva y dos Evitas: generaciones de mujeres míticas, históricas, políticas, fundamentales. Pero ojo, tengamos cuidado, no vaya a ser cosa que caigamos en la trampa de la inversión y en el afán por voltear al patriarcado volvamos a instalar un fundamento, en este caso, con el nombre de mujer.

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de lxs autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la revista Plaza ni la Defensoría del Público.